¡Vete! Vete lejos, que no pueda verte ni abrazarte. Quiero echarte de menos.
Quiero sentirme sola. Quiero saber que estás lejos y que vas a volver. Que volverás lleno de energía y un montón de cosas que cosas que contarme. Quiero esperarte.
Quiero que te vayas. Lejos. Sé que volverás con ganas de verme, pidiéndole al conductor que vaya más deprisa. Igual que cuando sabía que iba a verte y presionaba con fuerza los pedales de mi bici hasta llegar a tu casa.
Quiero echarte de menos porque sé que volverás, volverás sabiendo que lo puedes hacer y con muchas ganas de seguir luchando por lo que te trajo a Berlin. Quiero echarte de menos ahora, pero no después. Quiero que ésta sea la última vez que te eche de menos. Quiero que sea ésta y no otra porque sé que esta vez nos volveremos a ver y seguiremos construyendo juntos nuestros sueños.
Quiero que vuelvas. Aún no te has ido y ya quiero que vuelvas. Es una sensación extraña. Ahora duermes a mi lado y ya te echo de menos porque sé que en unas horas cogerás un tren que te llevará lejos. Que te acercará un poco más a tus sueños y te alejará de los míos. Pero ahora no quiero que te vayas, aunque quiero echarte de menos.
Quiero echarte de menos ahora y no más tarde, porque la siguiente vez que nos separemos será la definitiva. Será porque te marchas de esta ciudad que nos unió y nos separará. Será porque te marchas persiguiendo lo que te apasiona. Y yo me alegro por ello. Tienes tan claro lo que quieres, a diferencia de mí, que sé que lo vas a conseguir y que lo vivirás con intensidad que es de la mejor manera que se pueden vivir las cosas. Por eso sé que te marcharás de Berlin, aquella ciudad que recordarás con mucho cariño porque fue la ciudad que nos unió y nos separará.
¡Vete! Vete porque quiero echarte de menos ahora y no después.
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