lunes, 17 de marzo de 2014

Las ventanas del U Bahn





Me cuenta un amigo que el  U Bahn de Berlin sufrió grandes cambios a lo largo de la historia y que fue sobre todo tras la reunificación de la ciudad cuando el plano del metro es más o menos como el de ahora, algunas líneas se unieron y fueron renombradas a la nomenclatura que conocemos ahora.   Yo hacía un tiempo que me había fijado en los trenes. El estampado de los asientos es lo más noventero que te puedes encontrar. Pero sobre todo me llamaron la atención las ventanas. ¿a quién se le ocurrió la terrible y hortera idea de poner puertas de Brandemburgo en todas las ventanas? ¿tienen alguna función además de fastidiarte las vistas cuando el metro sale a la superficie? 




Aprovechando la caída del muro de Berlin y la reunificación de la ciudad, los ciudadanos berlineses empezaron a solicitar un mejor servicio de los trenes y así fue como el gobierno de la ciudad decidió modernizar los trenes.  Pero mi duda sobre el sentido de colocar puertas de Brandemburgo en las ventanas todavía permanecía sin resolverse.

Así que empecé a investigar y di con el diario de Gunther von Schroendinger junto a algunos periódicos de la DDR en la biblioteca que hay unas calles más allá de mi casa. El diario fue editado por una editorial alemana en 1991, unos años después de la caída del muro. Al parecer no fue un éxito de ventas, pero en esos momentos para mí era el gran descubrimiento del año. 

Gunther von Schroedinger nació en 1947 pocos años del fin de la II Guerra Mundial, en su diario contaba muchas de las historias que su padre  le había escrito sobre los años de la fatal guerra. Como cuando su abuelo se disfrazó de Hitler en carnaval y se puso a bailar en medio de la calle. Al parecer los nazis no entendieron su sentido del humor y le dispararon en la cabeza tras explicar que no era una burla sino un homenaje, cosa que ni los mismos miembros de las SS puedieron comprender. 

Pero lo que sobre todo se explica en el libro es su vinculación con el diseño de los trenes del  U Bahn. Gunther von Schroedinger estudió en la  Universidad de Humboldt  durante los años 1966 y 1972, donde destacó sobre todo por los diseños de las portadas de una revista sobre arte y diseño en la que decidió involucrarse porque la dirigía una profesora de la que estaba profundamente enamorado. Incluso alargó su estancia en la universidad varios semestres más para poder seguir discutiendo con ella el diseño de las portadas y por qué debían escribir más artículos sobre Dieter Rams. Hasta que un día la sorprendió fornicando con un alumno de historia del arte de primer curso, que ni siquiera había tenido intención de participar en la revista. 

Con su experiencia en la revista y su gran decepción  con su admirada profesora Frau Donnerstag bajo el brazo, decidió huir de Berlin y pasó a ser dibujante de anuncios para una agencia de publicidad de Freiburg.  Sus campañas de chicles y champús tuvieron mucho éxito, pero sobre todo demostró todo su talento en el diseño de campañas de pastillas adelgazantes y crecepelos. 

Los encargados del diseño del metro de Berlin decidieron, por tanto,  enviarle una carta en la que le solcitiaban participar en el diseño de las ventanas del metro de Berlin. Los asientos y el color de los vagones se lo habían asignado a  un diseñador de moda conocido por los diseños de las borlas de las boinas para la temporada de invierno del 84 de Hugo Boss. 

Se enfrentaba al gran reto de su vida, sobre todo por volver a Berlin, una ciudad en la que todo le recordaba a la profesora Frau Donnerstag. Pero si algo caracterizaba a von Schroedinger era su olfato para los grandes proyectos y supo que el diseño de las ventanas del metro de Berlin cambiaría  su futuro para siempre. 

Así que acudió a aquella reunión en la que ingenieros, arquitectos y diseñadores discutían sobre las ventanas del metro del Berlin. Von Schroedinger propuso que las ventanas fueran redondas, algo insólito en la historia del transporte urbano alemán, pero los ingenieros descartaron pronto esa idea, la aerodinámica de los vagones estaba diseñada para unas ventanas cuadradas y los pedidos de cristales circulares encarecían mucho el presupuesto. Los cristaleros alemanes solo tenían máquinas para fabricar cristales cuadrados, los cristales redondos suponían un lujo para los nuevos trenes. Así que la primera propuesta de von Schroedinger no llegó a materializarse. 

Von Schroedinger propuso más tarde que los cristales fueran tintados en rosa, que combinaba perfectamente con el color que el diseño de borlas de boina había elegido para los vagones (estamos en los noventa). Pero uno de los arquitectos que había remodelado los túneles explicó que ese color no combinaba bien con la tapicería de los asientos y que el rosa era un color estupendo, pero que "para nada combina con el super fashion estampado de los asientos, cari, asi que mejor los dejamos transparentes que salen mucho mas económicos... Hay que mirar también por el presupuesto, corazón. ¿Votos a favor?".  Así que la segunda propuesta de von Schroedinger también fue rechazada. 

Pero von Schroedinger se negaba a que ninguna de sus propuestas se viera plasmada en las ventanas del nuevo medio de transporte berlinés y tuvo la idea que hizo que se pudiera comprar una casa cerca del Mediterráneo para pasar los veranos. En Dénia. 


Así que cuando la reunión del diesño de los vagones llegó a su fin y uno de los ingenieros abrió la puerta de la sala en la que se encontraban, von Schroedinger se apresuró a cerrar la puerta y dijo: "Sé que ninguna de mis propuestas os ha gustado,  pero tengo la mejor idea que jamás habréis podido escuchar. una larga trayectoria en el diseño de anuncios de crecepelos me avala y lo voy a demostrar hoy mismo, en esta misma sala. Así que si no les importa meine Damen und Herren, vuelvan a sus asientos y escuchen la propuesta que cambiará la historia de las ventanas de los medios de transporte urbanos". (Bueno, la traducción es un poco libre, no me apetecía buscar muchas palabras en el diccionario). 

Los demás miembros del RGSB (Rat für Gestaltung des Stadtverkehrs in Berlin, Consejo de Diseño del Transporte Urbano de Berlin) se sentaron de nuevo. Von Schroedinger se quedó de pie, apoyó las manos sobre la mesa miró a los ojos de los miembros del consejo y  con semblante serio pronunció: " Puertas de Brandemburgo". 

Los demás se miraron extrañados y volvieron a dirigir su mirada hacia von Schroedinger, esperando un desarrollo de la idea. Von Schoredinger carraspeó un poco y continuó: "puertecitas de Brandenburgo  dibujadas sobre todas y cada una de las ventanas del U Bahn. Colocadas simétricamente... pero con un giro de 90 grados". Cogió una hoja de papel y empezó a dibujar el diseño de una de las ventanas. 

Giró el dibujo hacia los miembros del RGSB. El arquitecto del túnel se levantó y empezó a aplaudir, le siguió uno de los  ingenieros y el diseñador de borlas de boina. Los demás se unieron también a la ovación. Una sonrisa se dibujó sobre el rostro de Gunther von Schroedinger. 

Así fue como Gunther von Schroefinger siempre fue recordado por su frase: "puertecitas de Brandemburgo" (Brangerburger Törchen).  







2 comentarios:

  1. Wow Paula, me ha parecido un artículo super interesante. También leí el de tu maleta perdida y me reí un rato. Jaja. Sigue así!!

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  2. Muchas gracias!! me alegro de que te guste! intento que tengan su punto de comedia :)

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